Adopción de montacargas con sistema de iones de litio en entornos de almacenamiento en frío
El sector de cadena de frío continúa creciendo, y los operadores de instalaciones se enfrentan al desafío de satisfacer la demanda de los clientes y gestionar los elevados costos energéticos de refrigeración. Por eso, los operadores de instalaciones buscan constantemente formas de incrementar la productividad y de mantener o aumentar la producción, lo que incluye analizar si su flota cuenta con baterías de plomo-ácido o de iones de litio.
Desafíos de las baterías de plomo-ácido en almacenamiento en frío
Las baterías de plomo-ácido pueden perder 30 % de su capacidad nominal cuando se las usa a temperaturas inferiores a los 32 °F (0 °C). Con solo el 70 % de la capacidad disponible de la batería, su ciclo de carga/descarga disminuye significativamente.
Con una batería de plomo-ácido, el montacargas debe salir del entorno de almacenamiento en frío cuando llega el momento del cambio de batería. Los cambios repentinos de temperatura pueden hacer que se forme condensación, y ello puede llegar a causar problemas de rendimiento y tiempo de inactividad.
A menos que se respete un período de calentamiento antes de la carga, una batería de plomo-ácido fría puede sufrir también un pico artificial de voltaje al cargarla, lo que puede causar la detención prematura del ciclo de carga. Si esto sucede regularmente, es posible que se realicen cargas incompletas de la batería una y otra vez, lo que afecta negativamente su capacidad y su ciclo de vida.
Durante años, se aceptó que este tipo de problemas relativos al uso de baterías de plomo-ácido en almacenamiento en frío era el costo de la actividad. Ahora que las baterías de iones de litio se usan en la manipulación de materiales, muchos entornos de almacenamiento en frío están adoptando el iones de litio como una solución energética porque experimentan menos limitaciones y problemas de rendimiento.
Ventajas de las baterías de iones de litio
En comparación con las baterías de plomo-ácido, las de iones de litio ofrecen muchos beneficios en aplicaciones de almacenamiento en frío:
Menos mantenimiento y riesgos. Las baterías de iones de litio no requieren que se las añada agua ni tampoco exponen a los empleados a gases o productos químicos peligrosos durante el servicio o la carga.
Recarga más rápida y más cómoda. A diferencia de las baterías de plomo-ácido, con las de iones de litio es posible realizar cargas de oportunidad sin afectar negativamente la batería, y no es necesario quitarlas del montacargas durante las cargas breves. Además, no requieren un periodo de enfriamiento después de la recarga.
Recuperación de espacio de almacenamiento: Las baterías de plomo-ácido requieren de salas de carga exclusivas que ocupan valioso espacio de bodega y pueden requerir varias baterías por montacargas en aplicaciones de varios turnos. Las baterías de iones de litio se pueden cargar directamente en el montacargas, para lo cual los cargadores se colocan en un lugar cómodo cerca de las salas de descanso.
Mayor vida útil y tiempo de operación. Las baterías de iones de litio V-Force de Crown tienen una vida útil mucho más larga (hasta 3,600 ciclos, lo cual puede equivaler a unos seis años de uso). Además, en el día a día, su producción es hasta tres veces mayor que la de las baterías de plomo-ácido.
Si bien las baterías de iones de litio requieren una inversión inicial mayor, es posible que, en el uso operativo, las ventajas la justifiquen. Los siguientes cuatro consejos pueden ayudarlo a decidirse.
1. Conozca su consumo de energía
El consumo se energía de los montacargas varía en función de la aplicación, el operador y los patrones de conducción. Realizar un estudio de consumo de energía puede ayudarlo a determinar si las baterías de iones de litio son la elección adecuada para su operación, al permitirle entender cómo sus montacargas consumen energía en su aplicación.
2. Escoja un sistema integrado de montacargas con baterías de iones de litio
La integración simple de tecnología de iones de litio a sus montacargas ayuda a optimizar el rendimiento, la seguridad y la eficiencia. Los modernos sistemas de iones de litio incluyen inteligencia a bordo que se comunica con el montacargas, lo que garantiza que se mantengan las funciones de seguridad a medida que se agota la carga de la batería. También puede escoger baterías con calefactores a bordo para ayudar a prevenir problemas de rendimiento en entornos fríos.
3. Coloque las estaciones de carga de manera estratégica
Con cargadores que pueden funcionar en entornos de almacenamiento en frío, puede que ya no sea necesario que los montacargas salgan de la zona fría para la carga, lo que reduce el tiempo de inactividad y el riesgo de condensación. Las estaciones de carga deben ubicarse en un lugar donde haya suficiente espacio para el adecuado manejo de cables y que sea de fácil acceso, lo cual reduce al mínimo el desgaste de los conectores.
4. Capacite a los operadores
La introducción de la tecnología de iones de litio requiere de una adecuada capacitación para garantizar que los operadores entiendan cómo aprovechar los equipos al máximo. La capacitación debe centrarse en las diferencias entre la tecnología de iones de litio y la de plomo-ácido y en qué cambios de conducta al efectuar la carga pueden ayudar a maximizar la vida de la batería y el tiempo de operación.
Las baterías de iones de litio pueden ayudar a resolver muchos de los problemas de rendimiento que presentan las baterías de plomo-ácido en tareas de almacenamiento en frío. Sin embargo, es esencial evaluar si esta tecnología se alinea con sus necesidades operativas para asegurarse de que optimizará al máximo su inversión.